La Osteopatía es una medicina manual global, que considera a la persona como “un todo” entre cuerpo, mente y espíritu y que consiste en percibir los diferentes movimientos de los tejidos que forman el cuerpo humano, a fin y efecto de armonizarlos para ayudarlos a funcionar al máximo de sus posibilidades. El osteópata, utiliza sus manos para sentir el cuerpo del paciente, localizar las zonas afectadas y liberarlas de su afección.
El movimiento es vida. Cada célula de nuestro cuerpo se mueve y respira, por lo que cada elemento de nuestro cuerpo también se mueve y también respira, ya que esta compuesto por millones de células. Todos y cada uno de nuestros órganos y vísceras, para su buen funcionamiento, tienen que respirar en armonía.
En Osteopatía ésta respiración celular se denomina Movimiento Respiratorio Primario. La célula se mueve, respira y es primario porque antecede a la respiración pulmonar. La respiración celular es fina, delicada y sutil y circunda todo nuestro cuerpo, hasta los rincones más recónditos haciéndolo vibrar.
Está escrito que los osteópatas tienen ojos en los dedos, ya que al palpar, ven y sienten el cuerpo globalmente, siguiendo a través de las fascias (envoltura de los músculos) a fin de encontrar las zonas afectadas debido a torsiones, compresiones, tensiones, adherencias, infecciones, etc. Así como las causas emocionales que hacen que nuestro cuerpo se cierre, encoja o retraiga y por consiguiente no funcione armoniosamente.
El osteópata es un tipo de terapeuta que siente, respeta y libera a la vida del paciente físico, emocional y espiritualmente.
La osteopatía te puede ayudar a resolver los trastornos llamados funcionales; aquellos que sin motivo aparente, provocan un malestar continúo físico, mental y emocional. Esta recomendada para el tratamiento de afecciones como: depresión, estrés, ansiedad, pánico, fibromialgia, tensiones, luxaciones, contracturas y un largo etcétera… en definitiva, para ayudarnos simple y llanamente a vivir mejor.